FEDEPE recorre el testimonio epistolar de Mathilde Pomés; la escritora de las cartas perdidas

Lunes, 02 Enero 2017 13:00

2 de enero de 2016.- FEDEPE, en apoyo a las mujeres escritoras, recorre el testimonio epistolar de Mathilde Pomés a través de los ojos de Elisa Ruiz, la comisaria de la exposición de la Biblioteca Nacional “Cartas a una Mujer: Mathile Pomés (1886-1977)” Mathile Pomés (1886-1977), intelectual y escritora, que sabía como nadie atrapar las historias en tinta, conservó toda la correspondencia que intercambiaba con los intelectuales de la época, y sin embargo, sus cartas han quedado olvidadas para siempre.

Su correspondencia remitida por personajes de la talla de Unamuno, Alberti, Azorín, Falla, Machado, Azaña o Gómez de la Serna, nos transportan a una época de forma inmersiva. Algo que no podría alcanzarse a través de ningún estudio o investigación, porque son las propias vidas de los remitentes, a través de sus letras manuscritas en el papel, las que nos hacen entender un contexto sociopolítico completamente distinto al que conocemos.

Mathilde Pomés era una hispanista francesa con quien toda la sociedad tiene una deuda pendiente de falta de reconocimiento, que se ha intentado subsanar, en parte, con la exposición que se está llevando a cabo en la Biblioteca Nacional de España, llamada “Cartas a una mujer”. La historiadora Elisa Ruiz, catedrática emérita de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, fue quizás la última persona viva en conocer a Mathilde, quién le dio todas sus cartas en los años 70.

Elisa conoció a Pomès a través de su marido, Manuel Sito Alba, que dirigió la Biblioteca Española de París. “En los medios franceses gozaba de prestigio intelectual y respeto académico,” relata la historiadora española. “En nuestro país era considerada como una persona excepcional por sus cualidades y su espíritu libre”.

cartas a una mujer

En el legado epistolar de Mathilde se observan pinceladas de la evolución de los usos y costumbres de la época. Una época que dibujaba un espejo en el que Mathilde no podía mirarse y verse a reflejada. “La condición femenina hispana en los años veinte estaba muy alejada de los parámetros mentales de Mathilde”, asegura Ruiz.

En el siglo XX ella era una mujer universitaria, bien relacionada y con una actitud independiente, en contraposición a las perfectas amas de casa de su época. Tanto era así que Mathilde solía llevar el pelo corto porque leyó una frase de Schopenhauer donde se refería a “las mujeres con cabellos largos e ideas cortas”.

A través de sus cartas se observa también la evolución del mundo femenino, ignorado en la mayoría de obras del momento. Hay tres mujeres clave en la exposición: la propia Mathilde Pomés, Zenobia Camprubí y Margarita Bonmatí. Mathilde ayudó prácticamente a todos los intelectuales de habla hispana que solicitaron su atención y protección, con el fin de darse a conocer en el plano internacional. Los artículos, estudios y numerosas traducciones sobre la obra de los escritores españoles, que ella publicaba en Francia, desempeñaron una labor cultural impagable de promoción de nuestros literatos.

Sirva como muestra de esa ayuda prestada a los intelectuales, el que consiguiese que su amigo Pedro Salinas diese clases en la Sorbona. Con el dinero que obtuvo de ese trabajo, pudo casarse con Margarita Bonmatí, quien a partir de ese momento entabló una relación de amistad con Mathilde, en base a la cual se intercambiaron 55 cartas.

Elisa Ruiz, comisaria de la exposición acompañó a FEDEPE a lo largo de la muestra de 40 cartas y declaró sobre la Federación que la organización “me ha causado una excelente impresión. Creo que FEDEPE debe cuidar que su labor se oriente hacia una vía de eficacia y de colaboración con el resto de la sociedad, sin exclusiones ni tópicos”, aconsejaba la catedrática.

“Hay que valorar y sacar partido de las prerrogativas y cualidades que son propias de la condición femenina y evitar tener comportamientos que imiten el modelo social del ejecutivo agresivo, incluso en el campo de la moda, de las relaciones amorosas, sociales” Concluye Ruiz.