La violencia psicológica y física hacia las mujeres por parte de sus parejas o ex parejas es la punta del iceberg y la expresión más cruel de una sociedad desigual y patriarcal. El trabajo de las organizaciones sociales, entre ellas FEDEPE, que trabajamos en el ámbito de la defensa del liderazgo femenino en el entorno profesional y laboral no puede estar ajeno a esta realidad y debe colaborar a que no se produzca un caso más de violencia.
Acabar con las estructuras, roles y discriminaciones económicas machistas y sexistas es clave para alcanzar una sociedad con igualdad de oportunidades para las mujeres y en la que poder desarrollar relaciones afectivas libres, sanas y justas.
Sólo desde el firme compromiso de todas las entidades, instituciones, organizaciones, y también a título personal, se podrá avanzar en la erradicación de toda forma de violencia hacia las mujeres. Por este motivo, FEDEPE suscribió en julio de 2013 el convenio con la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género 'Empresas por una sociedad libre de Violencia de Género'.
Conscientes de que atajar la violencia machista requiere un trabajo transversal, multidisciplinar y plural queremos manifestar, como representantes de mujeres empresarias y directivas, nuestra firme repulsa a estos asesinatos, al mismo tiempo que expresamos nuestra preocupación por la falta de conocimiento y concienciación de algunos medios de comunicación en el tratamiento informativo de la violencia contra las mujeres: no identificando el origen machista de los crímenes -hablando de violencia intrafamiliar, doméstica o crímenes pasionales-, suavizando la crueldad de los asesinatos en los titulares con el uso del reflexivo -"muere una mujer" o categorizando de violencia doméstica los homicidios de hijos e hijas, cuando estos parricidios, (al menos 6 menores este verano 2015) son víctimas también de la Violencia de Género y fruto de la utilización que efectúan algunos progenitores sobre sus hijos. Es necesario ampliar la protección a los menores y realizar una reflexión sobre la pertinencia de otorgar permisos de visitas y custodias a quien es un maltratador ante el potencial peligro para los niños y niñas, como venimos viendo.
Del mismo modo, nos parece relevante remarcar la injusta responsabilidad que se atribuye a las mujeres víctimas de Violencia de Género cuando éstas no han presentado denuncia previa o la humanización que se realiza de los asesinos, argumentando el episodio como acceso de locura o enajenación el homicidio de sus parejas aunque las pruebas evidencien en muchas ocasiones la premeditación de tales crímenes. Es preciso poner el foco sobre el maltratador y/o asesino ejerciendo tolerancia cero ante toda actitud machista, germen de la Violencia de Género.
Por todo ello, apelamos a instituciones y administraciones a liderar un proceso social para actualizar mecanismos, protocolos y programas educativos orientados a poner punto final a la violencia contra las mujeres desde todos los ámbitos y sectores, públicos y privados.
Ni una víctima más por violencia machista.
